dissabte, 2 de juny de 2018

¿CORRUPCIÓN, PASAR PÁGINA, O NO?

¿Se va a apasar página de la corrupción en España? Es una pregunta que flota en el aire estos días en los que la historia nos demuestra una vez más su imprevisibilidad y sacude el panorama de un territorio , ante el asombro de los contemporáneos. 

Hay precedentes en Europa de terremotos homologables. Tangentópolis en Italia fue el escándalo que sacudió los fundamentos del estado italiano; se saldó con 1.233 condenas. Hablamos de los años noventa, pero la génesis es la misma. El escándalo se destapó a partir de las concesiones corruptas a una empresa de limpieza. No entraremos en detalles; lo que interesa es su equivalencia, a pesar de que en España no se ha llegado ni de lejos a tal cifra de condenados. Pero aún faltan más sentencias. Estamos ante la punta del iceberg. Aquello trastocó el panorama político italiano y se llevó por delante al PS y a la DC. Después, el sistema de partidos se reconfiguró. Alguna equivalencia hay en España pero con causas distintas, entre ellas, el 15 M y las reivindicaciones catalanas.

26 años después de la operación "Mani Pulite" (Manos Limpias) Italia sigue sufriendo casos de corrupción, no al mismo nivel, pero si nos preguntamos si se puede pasar página en España tendremos que tener en cuenta el caso italiano. Sigue vigente en Italia el axioma "Si todo el mundo hace trampa, yo también". Y en tierras ibéricas, lo mismo.

Al hilo del caso italiano podemos analizar la realidad española, con diferencias. En lo parecido tenemos una consideración poco moral de la ética de los cargos públicos, y un desprestigio entre la ciudadanía de lo público. Las burocracias ineficaces y la sospecha permanente ante las instituciones forman parte de lo cotidiano. Los ciudadanos tenemos la convicción de que reclamar a la adminsitración, a los políticos, a los tribunales, a menudo es clamar en el desierto. No digo que sea totalmente cierto, pero creo que esa es la opinión general. Cuando se piensa así, en el fondo se está legitimando lo que se critica. Se produce un distanciamiento entre instituciones y ciudadanos, terreno propicio para cualquier populismo. Un ejemplo más: son los populistas los que ahora formarán gobierno en Italia.

Si la consideración del servicio público no cambia, tanto entre servidores como servidos, no avanzaremos, Cuidado, la mayoría de funcionarios cumple con su deber, pero a partir de determinadas escalas, a menudo se confunde lo admnistrativo con lo político y aparece la nube que tapa la ética.

En el terreno político , ya se ha visto, desaparece frecuentemente la línea entre el beneficio privado y la acción política.

Veamos ahora la singularidad española, que no sé si es equivalente a Italia. Un dato relacionado con el recientemente depuesto Mariano Rajoy: el 71% de los ministros nombrados por Rajoy desde 2011 fueron altos funcionarios en excedencia, con plaza de propiedad (la palabra "propiedad" tratándose de lo público ya es perversa) en la magna estrucutura administrativa española. Incluyendo al propio Rajoy, registrador de la propiedad. El 52'2% en el caso de Zapatero, un porcentaje igualmente alto. Añadamos a ello, si entrar en detalles porque los datos se pueden encontrar, la tendencia a la endogamia, muchos son cónyugues de otros altos funcionarios, y asimismo en las respectivas familias hay otros tantos altos funcionarios, muchos de los cuales son hijos e incluso a la vez nietos de altos fncionarios de la Administración. 

Las escasas etapas históricas españolas que pudieron revertir esta situación fueron de duración efímera. Sustitur una élites por otras no es cuestión de un día a menos que se produzca algo parecido a una revolución castrista. La Transición mantuvo intactas las élites y el Estado siguió siendo la casa "natural" de muchas familias que durante el franquismo vivieron en él . Y podemos ir hacia atrás y encontrar genealogía funcionarial que llega hasta el presente, en épocas como la de la Restauración borbónica inciada en 1874 después de acabar con la I República. 

Esto no desaparecerá y es uno de los nudos gordianos que obstaculizará cualquier intento de airear estructuras inamovibles. Y seguirá siendo seguramente una fuente que nutra dirigentes de derecha que se saben dueños del poder, aunque podría ser que una derecha radical auspiciada por Ciudadanos, introdujera businessman de corte neoliberal en la política. 

Para que España llegara a los niveles de confianza en las instituciones de los países nórdicos se necesita un cambio en las "propiedades" de las plazas del estado. El 74% de los noruegos creen que se puede confiar en los demás; no es un dato en relación a la administración pero denota una confianza colectiva muy alta que incluye, cómo no, las instituciones. La ratio de funcionario /habitantes es más alta que en España. Significaivo.

En resumen, tenemos una élite profundamente conservadora que hasta ahora ha alimentado la política; también la del PSOE, instalada en los resortes del poder. Frecuente es también en muchas de estas familias la coincidencia entre grandes empresarios y altos funcionarios. Añadamos el fenómeno de las puertas giratorias, tan usado por populares y socialistas, y tendremos un núcleo de instalados demasiado grande para tener muchas esperanzas en una regeneración moral de la política española. 

Seamos lúcidos en los análisis y moderados en la esperanza.

Carles Bort




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