diumenge, 28 d’octubre de 2018

CARTA ABIERTA A MARIO VARGAS LLOSA: LA HISPANIDAD

Escribe, hoy 28 de octubre de 2018, Mario Vardas Llosa un artículo en El Pais que intenta reponer la mala fama de la palabra "Hispanidad" y , por consiguiente, rehabilitarla en un sentido positivo. Para ello destila una serie de argumentos que podríamos encuadrar en el revisionismo històrico que de todo "lo español" está haciendo la derecha cultural y política española. Las desafortunadas palabras de Pablo Casado al respecto precisamente de la conquista de América son el botón de muestra de algo que, mucho más elaborado, o con apariencia de ello, se está reivindicando desde círculos muy conservadores, reaccionarios incluso.

Vargas Llosa dice: 

"Gracias a la llegada de los españoles, América Latina pasó a formar parte de la cultura occidental y a ser heredera de Grecia, Roma, el Renacimiento y el Siglo de Oro.

y sigue, hablando de las civilizaciones prehispánicas: 
"... no nos engañemos; pese a todo ello, eran todavía sociedades bárbaras, donde se practicaban los sacrificios humanos y donde los fuertes y poderosos sometían brutalmente y esclavizaban a los débiles.

Y más adelante continua con su argumentación claramente supremacista: 
"Gracias a la Hispanidad varios cientos de millones de latinoamericanos podemos entendernos porque nuestro idioma es el español, una lengua que nos acerca y nos enlaza dentro de una de las muchas comunidades que constituyen la civilización occidental-

No hace falta ser muy perspicaz ni inteligente para darse cuenta de que el premio Nobel considera la civilización occidental y en concreto la de raigambre castellana como superior a las culturas indígenas, a pesar de reconocer auténticos milagros como el hecho de que los Incas eliminaron el hambre en su vasto imperio (algo demostrado gracias a su ingeniosa forma de cultivar), y a pesar de reconocer las críticas de Fray Bartolomé de las Casas, tan evidentes en sí mismas que son innegables.

La falacia del idioma común que acerca a los hispanoamaericanos cae por si misma cuando recordamos las numerosas guerras territoriales en Latinoamérica, entre países "hermanos". Recordemos, com ejemplo destacado, el largo conflicto entre Perú y Ecuador (1830- 1998) o la guerra entre Colombia y Perú en los años treinta del siglo XX. Un idioma común no acerca por el hecho de serlo sino que los conflictos (también las guerras internas) responden a intereses más primarios. 
Además- y esto es muy fuerte y rematadamente falso- Vargas Llosa suelta algo profundamente ofensivo y propio de un señorito criollo:
"Qué terrible hubiera sido que todavía siguiéramos divididos e incomunicados por miles de dialectos como lo estábamos antes de que las carabelas de Colón divisaran Guanahaní."

De entrada, desposee a las lenguas americanas de la categoría de idioma y las considera dialectos, en su sentido más peyorativo, y presupone que hablar un idioma distinto impide a los seres humanos entenderse. Si aplicamos la misma argumentación a Europa, no hubiera sido posible la UE porque hablar el dialecto inglés, o el francés, o el dialecto alemán nos hubiera impedido crear una entidad común. Todavía América latina no tiene un organismo equivalente, a pesar de compartir en su mayoría el castellano como lengua común. 

Si las argumentaciones del premio Nobel las hubiera hecho en el mismo sentido un catalán en relación a los valencianos o a los habitantes de las islas baleares, que tambièn comparten idioma común, el incendio que se hubiera provocado sería de dimensión cósmica. ¿Se da cuenta de ello Vargas LLosa?

Si se quiere rehabilitar el concepto de Hispanidad habrá que hacerlo de otro modo. Me temo, sin embargo, que es un concepto tan gastado que más vale jubilarlo.





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